La Vulnerabilidad Financiera de Hezbollah: El Impacto de los Ataques a AQAH
Los habitantes de Beirut están acostumbrados a las advertencias emitidas por las Fuerzas de Defensa de Israel antes de los bombardeos. En general, estas alertas indican la necesidad de mantenerse alejados de áreas específicas, como bloques de edificios vinculados a combatientes o escuelas que se presumen como depósitos de armas. Sin embargo, la advertencia del 20 de octubre fue distinta: en esta ocasión, se solicitaba a los ciudadanos que se alejaran de las sucursales del banco Al-Qard al-Hassan (AQAH), una institución clave en las finanzas de Hezbollah.
El Banco AQAH y su Relación con Hezbollah
La razón detrás del ataque israelí a las sucursales de AQAH es clara: este banco está vinculado a Hezbollah, el grupo militante que, en su evolución, ha ganado una enorme influencia en el Líbano. Hezbollah no solo lidera una red de bienestar social financiada en gran parte por sus negocios dentro y fuera del país, sino que también es considerado el grupo no estatal más profesional del Oriente Medio. Su poder se basa en su capacidad para ofrecer servicios a la comunidad chií del Líbano, mientras libra una guerra constante contra su vecino Israel.
Israel, por lo tanto, ve en la destrucción de AQAH una oportunidad para debilitar este poder y perturbar los flujos financieros que mantienen a Hezbollah armado y en funcionamiento. Sin embargo, la situación es mucho más compleja, ya que la economía del Líbano atraviesa una grave crisis que se remonta a 2019.
La Crisis Económica en el Líbano
Desde 2019, el Líbano enfrenta una crisis financiera devastadora, provocada por la escasez de dólares. A esta crisis se sumó la terrible explosión en el puerto de Beirut en 2020, que dejó más de 200 muertos. A partir de allí, el país se sumió en un caos económico y político. La libra libanesa ha perdido un 98% de su valor frente al dólar y la inflación alcanzó el 221% el año pasado. Las deudas del país superan el 285% del PIB, y el FMI asegura que no hay condiciones para negociar un rescate.
Este panorama económico ha aumentado la dependencia de los servicios proporcionados por Hezbollah, cuyos recursos provienen en gran parte de AQAH. Para eludir las sanciones occidentales, este banco opera al margen del sistema financiero tradicional, sin cuentas en el banco central del Líbano y con limitadas transacciones con otras instituciones. A pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos, Europa e Israel, las autoridades israelíes consideran que estas medidas no han logrado frenar las operaciones de AQAH.
El Laberinto Financiero de Hezbollah
El dinero que Hezbollah maneja a través de AQAH proviene de una red de operaciones complejas, diseñadas para burlar las sanciones occidentales. Irán juega un papel central en este sistema, llevando dinero en efectivo a Beirut a través de aviones privados. Este dinero se distribuye gradualmente mediante una red de casas de cambio y operaciones relacionadas con el comercio de petróleo. Hezbollah también se involucra en este comercio para financiar sus actividades.
El apoyo directo de Irán a Hezbollah asciende a unos 700 millones de dólares anuales, aunque menos de 200 millones de este total se destinan a los programas sociales del grupo. El resto se utiliza en su ala militar, manteniendo una clara separación entre ambos sectores para evitar que se vean afectados por las sanciones.
Redes de Financiación Ilegales y Fuentes Internacionales
Además de los fondos provenientes de Irán, Hezbollah obtiene recursos de fuentes ilícitas, como el tráfico de bienes de lujo, incluidos arte y diamantes. Se estima que uno de sus principales financiadores ha supervisado la venta de más de mil millones de dólares en estos bienes en la última década, con una gran parte de los flujos procedentes de África occidental y América Latina, regiones vinculadas al tráfico de gemas y drogas. Los pagos se realizan a través de aviones cargados de efectivo o mediante transacciones encubiertas.
El gobierno libanés también es una fuente indirecta de financiación. Aunque el país está en crisis desde 2020, Hezbollah sigue controlando ministerios y tiene acceso a contratos públicos que favorecen a empresas vinculadas al grupo.
El Impacto de la Guerra y el Ataque a AQAH
La situación en el Líbano se ha intensificado con la guerra en curso, que ha desplazado a un millón de personas, de las cuales alrededor de 150,000 se encuentran en áreas controladas por Hezbollah. Los costos de guerra y el aumento de los pagos a los soldados heridos y a las familias de los muertos están afectando aún más a las finanzas del grupo. Además, la muerte de varios de sus principales financiadores ha generado una reorganización interna que ha dejado a Hezbollah vulnerable a la presión internacional.
Es poco probable que Irán intervenga directamente para salvar la situación financiera de Hezbollah, ya que también enfrenta graves dificultades económicas. Mientras tanto, Estados Unidos está trabajando en un plan para expulsar a Hezbollah del gobierno libanés, lo que podría aumentar aún más los problemas del grupo. El ataque israelí a AQAH podría desmantelar la infraestructura financiera que Hezbollah ha construido con tanto esfuerzo, interrumpiendo tanto las ayudas sociales como las operaciones militares del grupo.
Como concluye un funcionario occidental: “Hemos cumplido con nuestro trabajo”.